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viernes, 24 de abril de 2026

Así fue el 9 de abril - Arturo Abella

 

SINOPSIS:

El 9 de abril puede dar para uno o veinte libros Por la cantidad y calidad de hechos y personajes. Cada incendio, cada asalto, cada acción política y militar, en todo el país tiene su historia. La posible intervención del comunismo en el bogotazo, daría para más libros. Pero el lector moderno, y más las nuevas generaciones, no tienen tiempo de leer detalles o minucias. Por ello es esta una síntesis de lo que paso el 9 de abril en Bogotá, narrada, en su mayor parte, por testigos presenciales y, en parte, vivida por el autor de le crónica.

Se ha recogido para esta publicación, el estilo de revista, para que llegue más al público. Hasta ahora no se ha hecho el experimento de ediciones en serie relativos a la historia del país, como se está haciendo en otros palees, con resultados positivos. Como le consta a todo lector, las grandes editoriales lanzan día a día diccionarios, enciclopedias, series de historia ─por entregas─ que abarcan un extenso campo informativo.

Por tanto este es un ensayo para ver si es posible que entre nosotros se aclimate una publicación periódica sobre historia, antigua y contemporánea, al alcance del lector corriente. Nuestra historia escrita cuenta con infinidad de colecciones. Pero secas e insípidas. Diríase que para especialistas. De ahí que el estudio de la historia no sea agradable. El autor hubiera querida partir desde los primeros días de la vida nacional, para comenzar al experimento. Pero la actualidad del 9 de abril, estimuló el trabajo que hoy se inicia con esta crónica informativa.

Posiblemente hay errores u omisiones totalmente involuntarios. En 25 años, a pesar de la abundante documentación, se pierden datos que pueden ser esenciales Además ─como tantas veces se ha dicho en historia─ la memoria del testigo es frágil por razón de las circunstancias. Ejemplo: cuatro personas presenciaron el instante en que Roa Sierra disparó sobre Gaitán. Los cuatro testimonios difieren en torno del vestido y cara del asesino. Jorge Padilla dice que cuando Roa disparó, Gaitán ve había salido del edificio hacia el norte. Plinio Mendoza dice que Gaitán trató de retroceder hacia el interior del edificio. El desconcierto de esos segundos, no permite precisar el detalle, a pesar de que los dos testimonios son muy respetables.

Además de lui documentos publicados por el expresidente Ospina Pérez ─quien mantuvo el control del orden público desde la una y media de la tarde hasta que superó la crisis─ se han consultado, para la realización de este ensayo, diversos testigos y actores, en distintas épocas para lograr la mayor precisión en la crónica. Las fuentes de alta fidelidad de "ASI FUE EL 9 DE ABRIL", son las siguientes: Expresidentes, Laureano Gómez y Roberto Urdaneta Arbeláez, exministros Luis Ignacio Andrade y Eduardo Zuleta Ángel (ambos testigos y actores en la batalla política), Jorge Padilla v Pedro Eliseo Cruz presentes en el momento del crimen, Ricardo Jordán Jiménez, investigador; Camilo de Brigard (secretario general de la panamericana); Coronel Silvio Carvajal (teniente del batallón Guardia Presidencial, el 9 de abril, primero en salir a la defensa de palacio); Amparo Jaramillo de Gaitán, Carlos Julio Ayala (primo hermano del líder liberal) y Leticia Velasquez, novia de Geitán; Elías Quesada (empleado de la Droguería Granada, último que habló con los Sierra), Julio Ortiz Márquez (amigo de Gaitán y autor del acta de autopsia); Francisco Roia, archivero de palacio (testigo de la conferencia entre el presidente Ospina y los dirigentes liberales), Felipe González Toledo (el periodista que descubrió la identidad de Roa Sierra) y el fotógrafo Manuel H. (quien encontró el cadáver, accidentalmente, en el cementerio), Guillermo Uribe Cualla (Jefe de medicina legal, analista de la personalidad de Roa Sierra; General Ricardo Bayona Posada.

Los crímenes cometidos el 9 de abril, en diversos departamentos hacen parte de otros capítulos de historia, cuya síntesis escapa un poco al objetivo de la presenta edición Resta dar gracias a las fuentes de alta fidelidad que suministraron datos para el relato. Si el experimento de que se habla en esta nota tiene algún éxito, se harán otras ediciones históricas Mientras tanto, puntos suspensivos…

[Fuente: nota del autor Arturo Abella]

lunes, 24 de noviembre de 2025

Génesis de la novela pornográfica en Colombia: la Cali de Hernán Hoyos - Carolina Gutiérrez Ramírez

 

SINOPSIS:

Este libro examina los factores políticos, sociales y culturales que hicieron posible la aparición, circulación y consumo de la literatura pornográfica en Cali, de 1960 a 1975. Ubicándonos en el origen de la pornografía en la ciudad, se identifica bajo cuáles rótulos surgió este tipo de material. También son de interés las zonas de venta y repliegue del porno ya que, dada su novedad en Cali, prevalecieron unos códigos particulares de distribución, venta, consumo y, a la vez, de censura.

Esta investigación se puede enmarcar en lo que se denomina un estudio de las prácticas culturales, concentrado en la historia del libro y, en particular, enfocado en analizar cómo surge en Cali una literatura considerada como “marginal”. Así, fue necesario consultar la obra literaria del escritor pornográfico más prolífico y más leído por la esfera popular de la época: Hernán Hoyos, escritor caleño en cuyos relatos se manifiestan las prácticas y demás costumbres sexuales habituales de la región. Su obra es un hecho cultural relevante pues brinda un testimonio de las transformaciones en la vida pública de la ciudad, desde los usos del espacio urbano hasta el ritmo en que latía la vida citadina de esa temporalidad. Asimismo, la circulación de su novelística impuso nuevas coordenadas a los editores, a los ilustradores y a los libreros de la Cali sesentera. Pero, sobre todo, lo que se registra en la novelística hoyoseana son los resortes mismos del deseo que se distienden y revelan la transformación de la vida íntima y sexual de una comunidad narrativa que se remite a una ciudad concreta: Cali.

[Fuente: https://www.buscalibre.com.co/libro-genesis-de-la-novela-pornografica-en-colombia-la-cali-de-hernan-hoyos/9786289530650/p/55748500]

lunes, 23 de diciembre de 2024

Se creían intocables - La historia de cómo cayó una generación de peligrosos criminales - Óscar Naranjo

SINOPSIS:

En busca de oficio para enfrentar los cambios que nos impuso la pandemia, decidí refugiarme en la memoria para reconstruir en este libro los detalles inéditos de cómo cayeron diez poderosos capos del narcotráfico que en su momento se creyeron intocables.

Chupeta, Martin Llanos, W, Guacamayo, David Murcia, el Loco Barrera, Valenciano, Sebastián, Lorena Henao y Marcos Figueroa, fueron capturados en impecables operaciones en las que participaron avezados agentes de la Policía de Colombia, con la colaboración de agencias de inteligencia de Estados Unidos, Inglaterra y otros países.

Estas reveladoras historias sintetizan de alguna manera la tragedia que hemos enfrentado desde hace cerca de cuatro décadas, cuando nuestro país se convirtió no sólo en el primer productor de cocaína del mundo, sino en un campo de batalla donde los carteles pretendieron imponer un narcoestado.

Las lecciones que reflejan el ascenso, el auge y la caída de los narcotraficantes que se sintieron todopoderosos e invencibles, me llevan en estas páginas a rendir tributo a cientos de policías, soldados, fiscales, jueces y periodistas que entregaron sus vidas con valentía para no claudicar ante el desafío criminal.

Hoy, cuando se multiplican los argumentos para hablar de una guerra fallida contra las drogas, estimo que es un buen momento para rendirles tributo a las víctimas del narcotráfico, rescatar el nuevo enfoque para superar el problema que quedó plasmado en el Acuerdo que puso fin al conflicto con las FARC y valorar los esfuerzos de cooperación de nuestros más cercanos aliados en tantos años de lucha.

General Óscar Naranjo

[Fuente: contraportada libro impreso]

martes, 28 de mayo de 2024

Cartas que debieron llegar - Amparo Morales S.

SINOPSIS:

Cartas que debieron llegar. Con solo leer algunos párrafos nos conmovemos al vernos retratados, de manera magistral, en las cartas de Amparo Morales.

Expresan todo aquello que, en diversas circunstancias de la vida, hubiésemos querido decir, o que quizás alguna vez dijimos.

La autora se nutrió de sus alumnos y de muchas otras personas, quienes le expresaron las vivencias e inquietudes reflejadas en las cartas. Otras, consecuencia de su permanente observación de las actitudes humanas y hasta perrunas.

El negro al blanco, el preso al carcelero, el toro al torero, la esposa a la amante de su esposo, el maestro al alumno, el homosexual a la sociedad, el enfermo al SIDA, el perro a su amo, expresan en lenguaje tierno y sencillo todo aquello que el lector quisiese que fuera.

Tu eres más sabio ante mis ojos, cuando te equivocas y lo reconoces, le escribe el alumno al maestro. ¿Sabes lo que de ti me causa gracia?, la habilidad que tienes para dejar a todos convencidos de que a cada uno te pareces, le escribe la madre a su bebé. Una mujer me dijo un día: nosotras engañamos, y yo le contesté: las mujeres no engañan ni tampoco mienten, le escribe el hombre a la mujer.

[Fuente: contraportada libro impreso]

domingo, 28 de mayo de 2023

Por qué leer y escribir - Francisco Cajiao, Silvia Castrillón, William Ospina, Ema Wolf, Graciela Montes, Aidan Chambers y Darío Jaramillo Agudelo.

 

SINOPSIS:

PRESENTACIÓN

Si hay algo que vuele lejos en el mundo es la palabra. Literalmente vuela, porque el sonido que lanzamos al viento se monta en el aire y va de mi boca al oído tuyo, donde se cuela misteriosamente para tocar otros miles de palabras que duermen en tu cerebro vistiendo pensamientos, adornando recuerdos, descifrando olores y sabores, tacto, deseos... Luego tomas ese pájaro inquieto que movió emociones, que despertó otras palabras dormidas en la profunda intimidad y vuelves a reconstruir mi palabra para enviarla con la tuya al viento, rumbo a otro corazón y a otro oído.

Así funciona esa magia humana que más tarde se convierte en cartas que viajan en avión y en barco, a través de todas esas ondas raras que hacen que funcione el correo electrónico, el telégrafo o el fax. Y a veces no son cartas sino libros que una vez escritos quedan libres como mariposas, liberados de la esclavitud de quien los hizo, y van de mano en mano diciendo a cada quien cosas diversas, alimentando vidas, alivianando silencios, ocupando ratos muertos. Así son los libros, siempre movidos por el viento que los lleva de un lugar a otro sin planes precisos, sin destino fijo.

Semejante maravilla sólo puede surgir de una especie que es capaz de leer y escribir y de ese modo conserva la memoria de los siglos, comparte sueños y construye mundos. Por eso no hay nadie tan importante en la vida de un ser humano como el maestro o la maestra que enseñó el arte y el gusto de leer y escribir, porque a través de esta labor libera del silencio a sus alumnos.

No es otro el significado de este nuevo libro que se lanza al viento para inspirar a quienes han asumido semejante tarea como primordial sentido de su vida.

Me han pedido introducir esta obra donde se compendian textos que sin duda servirán de inspiración a tantos educadores consagrados y, desde mi propio ejercicio de maestro, he querido ofrecer un aparte de un libro que escribí hace poco, después de haber trajinado por diversas partes del mundo pensando en ese alimento primordial de los humanos que es la cultura, es decir, aquello que le da significado colectivo a la comunidad humana.

Qué fue primero: ¿la gallina o el huevo?

Es claro que primero tuvo que aparecer la escritura porque de otro modo no habría habido nada que leer. Inclusive teniendo en cuenta que leer es algo más que descifrar secuencias de letras y sintaxis lingüísticas. Además, desde hace más de cinco mil años existen abundantes textos escritos en Egipto, Mesopotamia, Creta y China y sin embargo es seguro que eran más los que sabían escribir que los que podían leer. También se puede decir lo mismo de todo el mundo mediterráneo durante la Edad Media... En fin, dejando de lado a los escribientes, escribas o escribanos que seguramente eran capaces de leer sus propios textos, muy pocos tenían la posibilidad de descifrar jeroglíficos, tablillas cuneiformes o ideogramas.

Desde que la escritura fonética irrumpió en la historia humana, la mayoría de las personas entienden la lectura como el ejercicio de asignar sonidos a los signos y luego convertirlos de nuevo en lenguaje oral, así sea en ese proceso tan misterioso como complejo que es la lectura silenciosa a la cual dedican tanta parte de su vida las personas en este mundo actual, infestado de textos de todas clases, tamaños y funciones. Sin embargo, es importante en el mundo contemporáneo tomar conciencia de que la lectura es mucho más que esto, dado que ahora hay una gran variedad de nuevas formas de escritura. Y esta reflexión tiene una especial validez para quienes se ocupan de la educación, pues todavía las instituciones escolares siguen pensando que para leer con eficacia es suficiente descifrar el abecedario.

En el mundo de hoy siempre se está leyendo desde que se despierta en la mañana hasta que se vuelve a dormir. La mayoría de los textos son lacónicos, inexpresivos en su contenido y exuberantes en su forma. Se entra a la tienda o al supermercado y aparece la inmensa variedad de productos, cada uno con un nombre simple y directo como arroz, sal o lenteja, escrito sobre la caja o la bolsa en la que viene empacado, y casi siempre una palabra que no tiene nada que ver con lo que se quiere comprar porque es una marca como Manuelita, Roa, El Rey, Alpina, o, peor aún, palabras de otros mundos y otras lenguas (Parmalat, Nestlé, Quaker) que sustituyen el valor de leche, azúcar, pimienta, maíz... Entonces no se comprará el producto directamente del bulto, como hacían las abuelas en la plaza de mercado, sino el color y el nombre de la caja. Y más allá se encontrarán otras palabras con valor universal como Coca-Cola.

Se va al trabajo y se debe leer la ruta del bus, el nombre o el número de la calle por donde se pasa, los signos de tránsito que dan vía o prohíben el paso. Tal vez se entre a un café, a un restaurante, a un banco o a una papelería y en cada sitio habrá textos por todas partes: unos con luces que proclaman el nombre del lugar, otros sobre las paredes publicitando productos, haciendo advertencias o confundiendo; por otro lado habrá formularios que llenar, menús en los cuales elegir, pantallas de computadora con las cuales se hacen transacciones...

Por todas partes hay pequeñas palabras, mensajes inconexos, dibujos y nombres sin significados que es necesario asociar con cosas que sí tienen significado. Este es el verdadero trabajo del lector cotidiano: saber orientarse a través de una selva intrincada de signos que lo persiguen y lo invaden y que puede no entender pero de los cuales no puede escapar.

Pero quien no puede leer porque no sabe, o porque sus ojos no se lo permiten, está terriblemente desvalido para sortear con éxito sus horas de trabajo o de ocio en los laberintos urbanos. Igual le sucede a quien está en una ciudad o un país extraño donde además de no conocer el idioma, tampoco sabe leer un mapa u orientarse por los signos dispuestos en las paredes. Es necesario saber leer los horarios de aviones y trenes y relacionarlos con una lógica de operación de estos monstruos que pueden llevarse a alguien al lugar más inesperado sin que siquiera logre darse cuenta.

Quienes se internan en el desierto, en la selva, en las montañas o en las inmensas llanuras despobladas de la tierra saben que también allí existen lenguajes sin los cuales se estará en un peligro mucho mayor que el del analfabeta en la ciudad. La naturaleza tiene sus signos y sus escrituras. Con ellas se anuncia el clima, la existencia de alimentos, el peligro de fieras, la proximidad de la tormenta. De ese lenguaje saben quienes han nacido y crecido en el campo y distinguen el canto de los pájaros y el rumbo de las nubes.

A su vez, hay lenguajes y signos característicos de diversos sitios: la escuela tiene el suyo, lo tienen también la fábrica, la discoteca, el balneario, el cuartel, el convento, el cementerio, el restaurante, el hotel, la estación de buses. En todos estos lugares confluyen letras, palabras, graffitis, pantallas electrónicas, avisos en las paredes, anuncios luminosos, objetos marcados que deben ser debidamente leídos e identificados: se irá, por ejemplo, a ver la película Aliens a la sala de cine número 3 en el Centro Comercial Santa Lucrecia, en el asiento 4 de la fila 6 en la función de las 9:30. Y, claro, todos estos lugares tienen que ser leídos para poder ser usados y habitados.

En otras palabras, leer no es más que una forma humana de habitar el mundo, sobretodo un mundo sobre el cual se pueda tener un mínimo grado de control. Y, por supuesto, leer es mucho más que descifrar mecánicamente unos signos, pues lo que importa en realidad no es cómo suenan, sino lo que esos pequeños dibujos pueden desencadenar en nuestro cerebro y en nuestros sentimientos, moviendo pensamientos y orientando nuestras acciones. Si se piensa con cuidado es fácil darse cuenta de que buena parte de las actuaciones de las personas, de lo que hacen y dejan de hacer, está dirigido por los textos que leen, especialmente de aquellos que sugieren, indican y convencen mediante mecanismos de persuasión lacónicos y eficaces.

Se gasta mucho tiempo enseñando a los niños pequeños a unir letras y palabras que ellos no comprenden ni necesitan, mientras se olvida que su lectura real es otra y que desde que nacen están en contacto con un mundo físico y humano que deben descifrar continuamente como parte de su aprendizaje esencial de supervivencia. Pero también sus gustos, sus deseos y sus placeres comienzan a estar asociados desde muy pronto con palabras especiales como Coca-Cola cuyo significado, forma, sabor y contenido no tienen que ver con el desciframiento alfabético de la ce con la o, la ce con la a, etc., sino con un significado global que involucra un tipo de letra, un gusto, una alegría de vivir, una música, un color... porque todo eso es Coca-Cola que escrita de otro modo no significa lo mismo.

Por eso su forma se traslada a otras caligrafías de manera mágica para conservar el significado primordial que traspasa barreras culturales, históricas y lingüísticas. En Beira, la segunda ciudad de Mozambique, hay un gran monumento de cemento en una glorieta vehicular de un lugar céntrico que representa una botella de Coca-Cola de más de tres metros. ¡Como si se tratara de un prócer!

Uniendo un tipo particular de grafismos, unos colores, la forma de una botella y un nombre que no corresponde a ningún idioma es posible saber que cierta cosa se lee cocacola sin importar si está escrito en caracteres chinos, árabes, japoneses, hebreos o cirílicos. De esta misma forma universal que une colores, usos, deseos y palabras aprenden los niños desde muy pequeños a leer gran parte del mundo de signos que los rodea, asociando sonidos y sabores, canciones y juguetes, marcas y prestigio. La lectura significativa temprana, que es esta de la cual se está hablando ahora, está profundamente ligada al mundo del consumo, de la fabricación de necesidades, de la domesticación inicial de los deseos y los gustos*. Esta es la lectura inicial que mueve compulsivamente a la acción, porque genera la necesidad de comprar, de tener, de consumir desde la primera infancia.

Este inmenso mundo de signos escritos, que invaden todos los lugares de las ciudades y avanzan cada vez más hacia los campos, produce lectores inmediatos, espontáneos, que no requieren haber ido a la escuela para saber descifrar el nombre del deseo que se escribe en cada producto y en cada aviso publicitario. Se puede ser analfabeto en el sentido convencional y ‘leer’ sin titubeos el nombre de la leche, la marca de la bicicleta, distinguir si un televisor es Sony o Samsung... Basta sólo un poco de tiempo bajo la influencia visual de las vallas publicitarias, los empaques de productos, los gingles de la radio y los video-clips de la televisión para volverse un hábil lector.

De otra parte, hay todavía millones de seres humanos que viven alejados de estos mundos de palabras ‘comprables’ y comestibles. Se puede viajar en muchos países del tercer mundo durante horas, días y aun semanas sin ver nada distinto del paisaje: desiertos, sabanas, montañas, ríos, selvas. En esos lugares todavía hay mucha gente que vive en una época diversa, en la cual el signo escrito no parece inventado, donde no llegan las señales de radio o televisión, donde aún se menosprecia el uso de la rueda. Desde luego, la mayoría de esas personas, sean niñas y niños o adultos de todas las edades, continúan siendo analfabetas totales, no por el hecho de que no sepan leer, sino porque no tienen cosas que leer, porque no hay signos lingüísticos escritos sobre los árboles o las rocas de los cuales dependa su vida, como ocurre en el caso de los habitantes de las ciudades.

Las palabras de la cotidianidad urbana, con toda su fuerza expresiva, constituyen un mundo propio capaz de pensamientos, deseos, urgencias y acciones muy diferentes a aquellas propias de los mundos en que predominan las cosas, los objetos directos de la naturaleza. En estos mundos, donde habita todavía una gran parte de la humanidad, la vida depende de otros tipos de lectura que conducen a orientar la vida individual y colectiva por la dura senda de la supervivencia en condiciones hostiles. En muchos lugares aislados del sur de África, de la cordillera de los Andes o de la estepa asiática, lo que se debe aprender de forma precoz es la solidaridad de grupo y el apego irracional a la tradición sin los cuales es muy difícil sobrevivir a la adversidad del clima, la irregularidad de las cosechas y las precariedades de la salud. Es lo que se suele denominar con el nombre genérico de “la pobreza”.

El asunto del analfabetismo es, entonces, un asunto de pobreza. Quienes no leen y escriben son los pobres de la tierra, no por el hecho de no tener habilidad lecto-escritora, sino porque en los lugares que habitan hay pobreza de símbolos, de información, de oportunidades, de imágenes de la vida, de deseos, de aspiraciones, de instrumentos, de casi todo lo que pueden hacer los seres humanos –bueno o malo– para reinventar el mundo más allá de su estado primigenio.

Riqueza y pobreza humanas son términos que guardan estrecha relación con la necesidad mayor o menor de escribir y leer. Son más pobres los que necesitan muy poco de la lectura, porque eso significa que los mundos en que habitan requieren pocas palabras para ser ocupados: quizá sea suficiente conocer nombres y marcas de productos, rutas de buses, nombres de calles, sin ninguna lógica, para deambular pidiendo limosna en los semáforos de las grandes ciudades. Entonces se abandona la escuela en tercero o cuarto grado, porque más allá de estas cosas no se requiere saber leer instrucciones de uso de alimentos precocidos, ni manuales técnicos de aparatos tecnológicos, ni novelas, ni periódicos: para saberlo todo están la radio omnipresente y la televisión que siempre es posible conseguir aunque sea en los grandes tugurios de Latinoamérica o de Asia. Quienes viven en el entorno de la riqueza, de la producción de alta tecnología, de los circuitos financieros, de la vida intelectual requieren, en cambio, altos niveles de capacidad lectora, pues casi nada en su vida viene sin la mediación de la palabra escrita: hasta para gustar el alimento es necesario leer antes su nombre en el menú del restaurante. También los obreros de fábricas robotizadas, los funcionarios de los bancos, las camareras de los hoteles internacionales de lujo deben leer con fluidez –y normalmente en más de un idioma– para tener idoneidad mínima en sus cargos. Pero también deben ser capaces de usar sistemas digitales a través de computadoras u otros instrumentos y maquinarias para extraer información (leer) o ingresar datos (escribir). El trabajo en el universo de la riqueza (siempre relativo y siempre por definir) sustituye la fuerza de las manos con el poder de las palabras, trabaja con símbolos y obliga a los seres humanos a usar más su inteligencia que su habilidad motriz. Por el contrario, el trabajo en el mundo de la pobreza siempre estará más asociado con el músculo que con el cerebro, con el esfuerzo físico que con el ejercicio mental.

También quienes se esfuerzan más por comprender su naturaleza y la naturaleza de sus relaciones con el mundo y con los otros requieren más de la lectura que aquellos que viven solamente en el momento, pendientes de encontrar lo que su impulso les exige en el instante. Leen muchos libros quienes no se contentan con leer los mensajes publicitarios que orientan la moda, el alimento y el amor. Leen historias y novelas quienes tienen necesidad de llenar su tiempo y su memoria de acontecimientos y relatos más extensos que el recuerdo de su propia vida. Y si lo hacen, tal vez no sea por el hecho de que sepan leer, sino porque seguramente desde niños estuvieron rodeados de esos misteriosos objetos en cuyo interior se sospechaba que podrían existir secretos maravillosos. Por el contrario leen pocos libros quienes viven solamente para comprar las cosas que el momento les exige, porque quizá siempre estuvieron rodeados de anuncios sugestivos y revistas llenas de fórmulas mágicas para la felicidad.

Este extenso juego de ideas sobre la lectura y el analfabetismo (que por ningún motivo tiene la intención de ser tomado como una teoría) lo que pretende mostrar es que lo más importante no es enseñar las habilidades propias de la lectura, como desciframiento de los signos convencionales de nuestro abecedario fonético, sino tratar de crear las múltiples necesidades de la lectura en grupos humanos que hasta ahora no la han necesitado porque en su entorno no hay libros, no hay empleo de alto nivel productivo y exigencia educativa y no parece haber interés real de nadie en que salgan de su ignorancia y su enajenación.

Francisco Cajiao

[Fuente: https://repositoriosed.educacionbogota.edu.co/bitstream/handle/001/1080/leeryescribir.pdf?sequence=1&isAllowed=y]

lunes, 27 de febrero de 2023

Insulto: breve historia de la ofensa en Colombia - Juan Álvarez

SINOPSIS:

En tiempos en los que la ofensa cobra protagonismo en el discurso público y se asume como símbolo de la decadencia de nuestra sociedad, este ensayo nos recuerda que el insulto no es necesariamente una renuncia a la inteligencia, una expresión de la vulgaridad o el comodín de los débiles, sino una forma alternativa de ejercer el poder. Ofender y hacerse el ofendido han sido estrategias usadas para ganar elecciones, construir el sentimiento nacional y perpetuar o deslegitimar discursos.

Juan Álvarez se aleja de la ficción y entra en el archivo nacional para iniciar, con la linterna del insulto, un recorrido histórico que parte en los momentos previos a la Independencia, pasa por el 9 de abril de 1948 y termina en las secciones de comentarios que actualmente incendian las páginas web de los medios de comunicación.

[Fuente: contraportada libro impreso]

jueves, 26 de enero de 2023

Voces de Chernóbil - Svetlana Alexiévich


SINOPSIS:

La escritora bielorrusa Premio Nobel de Literatura 2015 da voz a aquellas personas que sobrevivieron al desastre de Chernóbil y que fueron silenciadas y olvidadas por su propio gobierno. Este libro les da la oportunidad de contar su historia.

 

Chernóbil, 1986. «Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto.» Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su marido. Todavía hoy ella se pregunta si su historia trata sobre el amor o la muerte.

 

Voces de Chernóbil está planteado como si fuera una tragedia griega, con coros y unos héroes marcados por un destino fatal, cuyas voces fueron silenciadas durante muchos años por una polis representada aquí por la antigua URSS. Pero, a diferencia de una tragedia griega, no hubo posibilidad de catarsis.

 

«[...] por su escritura polifónica, que es un monumento al valor y al sufrimiento en nuestro tiempo.», palabras del Jurado de la Academia Sueca al otorgar a la autora el Premio Nobel de Literatura 2015.

La crítica ha dicho...
«Alexiévich describe de manera muy elocuente la incompetencia, el heroísmo y el dolor: mediante los monólogos de sus entrevistados crea una historia que el lector, por muy distante que esté de los acontecimientos, será capaz de palpar.» The Daily Telegraph

 

«Terribles y grotescas, las historias se consolidan página tras página como los radionúclidos instalados en los cuerpos de los supervivientes.» The New York Times

 

«En sus libros es capaz de rescatar lo que quedó bajo los escombros de la historia para escribir con ello una crónica del futuro.» Carmen G. de la Cueva, Ahora

[Fuente: https://www.casadellibro.com.co/libro-voces-de-chernobil/9788490624401/2433489]

lunes, 25 de enero de 2021

Instrucciones para crear un monstruo - Mario Mendoza


SINOPSIS:

Y con Instrucciones para crear un monstruo de #MarioMendoza conocemos de su relación con su padre y como llego al camino de la literatura y la escritura. Y como varias figuras han marcado la historia de las historietas, cómics y dibujos animados.

Por Mauricio Cárdenas - @ArkhamKOU

Son 10 textos inéditos de Mario Mendoza

[Fuente: https://twitter.com/ArkhamKOU/status/1301630900262899712]

martes, 27 de octubre de 2020

Es mi versión y no la cambio - Alí Humar

SINOPSIS:

Mi nombre es Alí Humar González. Tengo 74 años, nací en Colombia, hijo de padre palestino y madre colombiana. He dedicado toda mi vida a trabajar en los medios de comunicación y logré crear un nombre gracias a los muchísimos programas, series y novelas en las que he participado, a veces como actor, otras como libretista y algunas más como director. Al margen de mi trabajo, he estado desde muy joven vinculado a movimientos políticos en Colombia y en otros países, lo cual me permitió tener una mirada más universal de la cosa política y de paso, tratar con reconocidos personajes tanto de nuestro país como del exterior.

La razón de publicar este libro nace de la permanente insistencia de personas allegadas, a quienes les he contado algunas de mis experiencias, pues creen que muchas de esas historias no deberían quedar sepultadas en el olvido y que mi deber sería darlas a conocer.

Estoy de acuerdo en que algunas anécdotas, por el hecho de figurar en ellas reconocidos personajes del arte, el deporte, la política y la farándula, pueden concitar algún interés. Pienso también que por ser yo un personaje mediático y con un cierto nivel de reconocimiento, podría aportar un poco más para lograr la aceptación del público.

Así pues, he compilado 89 historias, todas absolutamente ciertas, que fueron transcurriendo a lo largo de mi vida desde los años cincuenta hasta hoy. Algunas de estas anécdotas tienen como único valor una situación absurda o graciosa por la que tuve que atravesar en determinado momento; otras, por el contrario, tienen una connotación más profunda, pues hacen parte de momentos importantes de la vida del país. Por estas narraciones van a desfilar personajes famosos como Miguel Ángel Asturias, Roque Dalton, Joan Manuel Serrat, Piero, Pacheco, Edgar Perea, Belisario Betancur, Jaime Bateman y muchos otros con los cuales he compartido parte de mi vida. Espero que estas anécdotas, a veces asombrosas, en ocasiones inusitadas, pero siempre divertidas, sean también del agrado del lector.

[Fuente: contraportada libro impreso]

Fiestas y funerales: un recorrido por la Colombia trágica y frívola, lo mejor de Contraescape y otros textos - Enrique Santos Calderón


SINOPSIS:

Dividido en cinco grandes temas que arrancan en los años sesenta y llegan hasta nuestros días, este libro reúne los mejores escritos de uno de los más agudos analistas del periodismo colombiano del fin de siglo.

Estos textos ─seleccionados por su autor─ recogen por primera vez una visión de conjunto de una larga y polémica obra periodística y constituyen un singular testimonio sobre la reciente historia de Colombia.

Enrique Santos Calderón escribió la columna “Contraescape”, durante 35 años en el diario EL TIEMPO y llegó a ser la más leída e influyente del país. Fundador con Gabriel García Márquez de la revista “Alternativa”; ganador de varios premios nacionales e internacionales de periodismo; autor de cuatro libros sobre narcotráfico, guerrilla, paramilitarismo y corrupción política. Desde 1999 es codirector del diario EL TIEMPO.

[Fuente: contraportada libro impreso]

jueves, 11 de abril de 2019

Acaba Colombia - Santiago Rivas


SINOPSIS:
¿Cómo se supone que acabemos con Colombia? Santiago Rivas propone en este libro que lo hagamos de manera inmediata, no violenta y, en la medida de lo posible, sin someterlo a un plebiscito. Expone seis motivos (que no sabemos si serán o no válidos) para acabar con este país. No se trata de bajar los brazos e irse a mirar ballenas, de ninguna manera, como tampoco se trata de volvernos todos líderes sociales para que nos asesinen. Al contrario, el ejercicio propuesto es despedirnos de Colombia para siempre, hacer el esfuerzo por desmantelar todo lo que representa y dejar ir una idea tan dañina, sin derramar una gota de sangre pero sin ahorrarnos una sola gota de sudor.

¿Qué puede quedar después de eso? ¿Hay salida para este país? ¿Por qué tantas notas al pie en el texto? ¿Quién se cree Santiago Rivas para estarnos diciendo qué hacer con nuestra amada Colombia? Las respuestas a estas preguntas pueden o no estar al interior de ese libro, que hace apología de la crítica destructiva en contraposición a la lambonería habitual que tan exitosa carrera ha hecho en este país.

[Fuente: contraportada libro impreso]

Sancti Spiritus Colombianus - Primo Rojas


SINOPSIS:
La literatura parece estar asociada de manera natural con las personas cultas. Es una dimensión de belleza y una aventura intelectual que eventualmente puede ayudarnos a convertirnos en personas, suena un poco cursi, más hermosas y buenas. Es una posibilidad. Eso hace que los que leemos amemos a los escritores que nos obsequian son sus universos inventados o recreados, y que al contacto con nuestra mente o nuestro corazón, elevan nuestro espíritu hasta alturas que permiten mirarnos a nosotros mismos con ojos sorprendidos y al mismo tiempo agradecidos, por haber nacido en un universo humano que inventó el milagro cercano e íntimo de la lectura. El libro que ofrezco a ustedes, queridos amigos, no creo que despiértela devoción de las obras magistrales de los grandes maestros de la palabra escrita. Es una pequeña broma literaria que ofrezco a todos aquellos que generosamente estén dispuestos a leerla. A todos ellos, de antemano, gracias.


Sancti Spiritus Colombianus

... Entendedlo, pelafustanillos tercermundistas: la suerte no está con vosotros. Repito: mirad las cadenas y grillos que os esperan en esas lóbregas celdas donde recibiréis instrucción y amaestramiento para que vuestros bajos instintos y vocación para prosperar en el delito y el crimen no asuman dimensiones apocalípticas. ¿Creéis si quiera por un instante que tenéis el más sutil parecido con los griegos? ¿Sí? No me hagáis reír, pequeños mestizos optimistas. En primer lugar, vuestras historias siempre son deprimentes y al margen de cualquier sabiduría clásica. Nunca nadie que se considere medianamente civilizado ha aprendido nada de la historia de un pobre, a no ser la simple lección de estar alejado de los de su ralea. Sabedlo: está comprobado científicamente que todo pobre trae mala suerte. Y ahí está el desgraciado ejemplo de Jesucristo para comprobarlo, pues, siendo como era descendiente de reyes y por tanto con legítimo derecho a ocupar el trono de Judea en calidad de rey único y venerado, con todas las garantías y privilegios que otorga el cargo regio, y que van desde el hecho de poseer la más alta dignidad política hasta la posesión de las más hermosas mujeres de la nación, Jesús, en un rapto de ingenuidad o de locura, en vez de buscar compañía y colaboración de los más distinguidos miembros de su propia clase ¿No optó meterse con los pobres y no terminó crucificado?

SANTIC SPIRITUS COLOMBIANUS

PRIMO ROJAS

lunes, 31 de diciembre de 2018

¿De parte de quién? - Pablus Gallinazo y José María Raventós


SINOPSIS:
Suele confundirse el humor con la falta de seriedad y este libro que el lector tiene en sus manos y va a comenzar a leer aquí, sino es que ya empezó por otra parte distinta a esta advertencia, es fruto de un trabajo hecho a ciencia y conciencia.

Acopiar de fuentes tan diversas, como adelante se dirá, los nombres más raros del país, que resultaron ser decenas de miles, y luego descartar la mayoría para hacer caber los elegidos en un libro manuable, como se podrá imaginar, no ha sido cosa fácil ni agradable, porque muchas cosas buenas quedaron y quedarán, por desgracia, en los tinteros de escritores que por una u otra circunstancia deben hacer homenaje a la brevedad.

Luego, hacer potable y leve no ligero ni liviano el resultado de la investigación, espigueo y análisis, si no se acude a la broma, la sonrisa y el gracejo, al diálogo y al desenfado, resultará imposible. No imaginamos nada más cargante que el exceso de erudición y la sobreabundancia de lo que fuere. De ahí que hayamos echado mano de dos personajes entre reales y ficticios que encarnan las dos principales tendencias de nuestros ayudantes de veras y carne y hueso: Joaquín Barreto, alias “Botellón” la ignorancia y simpleza; y Maiself Pradilla, la sesudez, tino y sapiencia, algunas veces excesivas.

Juan de Valdés y Miguel de Cervantes, ellos sí magistrales, echaron mano, en el Diálogo de la Lengua e Ingenioso Hidalgo, de esta bendición que permite manejar los extremos con cierta galanura. Y de todos es cierto que las necesidades de Sancho en su primeras partes, no opacan en modo alguno la sabiduría quijotesca; ni la fingida o verdadera ignorancia de Pachecos, Marcios y Coriolanos, opaca la luz de la Lengua valdesiana. Dicho aquello, debe saber el lector que esta obra ha reposado por años y vuelta a la vida con la distancia necesaria para quitar pullas, limar asperezas, suavizar filos y enromar agudezas, y lo que aquí queda es gracia de la mejor buena voluntad. Los dueños de nombres extravagantes o curiosos deben haberlos padecido personalmente de manera oral y ahora por escrito; también habrá por aquí o por allá ignorancias nuestras ─de Botellones, Maiselfes y nuestras─ que esperamos subsanar con el pasar del tiempo y las ediciones, con la ayuda de lectores más avisados y personajes que quieran sacarnos del berenjenal en que nos metimos con nuestra mejor intención.

Por Pablus Gallinazo y José María Raventós

[Fuente: solapa libro impreso]