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viernes, 24 de abril de 2026

Así fue el 9 de abril - Arturo Abella

 

SINOPSIS:

El 9 de abril puede dar para uno o veinte libros Por la cantidad y calidad de hechos y personajes. Cada incendio, cada asalto, cada acción política y militar, en todo el país tiene su historia. La posible intervención del comunismo en el bogotazo, daría para más libros. Pero el lector moderno, y más las nuevas generaciones, no tienen tiempo de leer detalles o minucias. Por ello es esta una síntesis de lo que paso el 9 de abril en Bogotá, narrada, en su mayor parte, por testigos presenciales y, en parte, vivida por el autor de le crónica.

Se ha recogido para esta publicación, el estilo de revista, para que llegue más al público. Hasta ahora no se ha hecho el experimento de ediciones en serie relativos a la historia del país, como se está haciendo en otros palees, con resultados positivos. Como le consta a todo lector, las grandes editoriales lanzan día a día diccionarios, enciclopedias, series de historia ─por entregas─ que abarcan un extenso campo informativo.

Por tanto este es un ensayo para ver si es posible que entre nosotros se aclimate una publicación periódica sobre historia, antigua y contemporánea, al alcance del lector corriente. Nuestra historia escrita cuenta con infinidad de colecciones. Pero secas e insípidas. Diríase que para especialistas. De ahí que el estudio de la historia no sea agradable. El autor hubiera querida partir desde los primeros días de la vida nacional, para comenzar al experimento. Pero la actualidad del 9 de abril, estimuló el trabajo que hoy se inicia con esta crónica informativa.

Posiblemente hay errores u omisiones totalmente involuntarios. En 25 años, a pesar de la abundante documentación, se pierden datos que pueden ser esenciales Además ─como tantas veces se ha dicho en historia─ la memoria del testigo es frágil por razón de las circunstancias. Ejemplo: cuatro personas presenciaron el instante en que Roa Sierra disparó sobre Gaitán. Los cuatro testimonios difieren en torno del vestido y cara del asesino. Jorge Padilla dice que cuando Roa disparó, Gaitán ve había salido del edificio hacia el norte. Plinio Mendoza dice que Gaitán trató de retroceder hacia el interior del edificio. El desconcierto de esos segundos, no permite precisar el detalle, a pesar de que los dos testimonios son muy respetables.

Además de lui documentos publicados por el expresidente Ospina Pérez ─quien mantuvo el control del orden público desde la una y media de la tarde hasta que superó la crisis─ se han consultado, para la realización de este ensayo, diversos testigos y actores, en distintas épocas para lograr la mayor precisión en la crónica. Las fuentes de alta fidelidad de "ASI FUE EL 9 DE ABRIL", son las siguientes: Expresidentes, Laureano Gómez y Roberto Urdaneta Arbeláez, exministros Luis Ignacio Andrade y Eduardo Zuleta Ángel (ambos testigos y actores en la batalla política), Jorge Padilla v Pedro Eliseo Cruz presentes en el momento del crimen, Ricardo Jordán Jiménez, investigador; Camilo de Brigard (secretario general de la panamericana); Coronel Silvio Carvajal (teniente del batallón Guardia Presidencial, el 9 de abril, primero en salir a la defensa de palacio); Amparo Jaramillo de Gaitán, Carlos Julio Ayala (primo hermano del líder liberal) y Leticia Velasquez, novia de Geitán; Elías Quesada (empleado de la Droguería Granada, último que habló con los Sierra), Julio Ortiz Márquez (amigo de Gaitán y autor del acta de autopsia); Francisco Roia, archivero de palacio (testigo de la conferencia entre el presidente Ospina y los dirigentes liberales), Felipe González Toledo (el periodista que descubrió la identidad de Roa Sierra) y el fotógrafo Manuel H. (quien encontró el cadáver, accidentalmente, en el cementerio), Guillermo Uribe Cualla (Jefe de medicina legal, analista de la personalidad de Roa Sierra; General Ricardo Bayona Posada.

Los crímenes cometidos el 9 de abril, en diversos departamentos hacen parte de otros capítulos de historia, cuya síntesis escapa un poco al objetivo de la presenta edición Resta dar gracias a las fuentes de alta fidelidad que suministraron datos para el relato. Si el experimento de que se habla en esta nota tiene algún éxito, se harán otras ediciones históricas Mientras tanto, puntos suspensivos…

[Fuente: nota del autor Arturo Abella]

martes, 24 de marzo de 2026

9 de abril en las calles de Bogotá - Bernardo González Aristizabal

SINOPSIS:

Porque se me ha ocurrido, en los postreros latidos de mi vida y en las últimas fulguraciones de mi conciencia, a qué hora repentinamente hago este ingrato recuerdo, de esas bellas construcciones llenas de historia, que como la calle 11 era el sitio de tertulia del bogotano cachaco, que deseoso de encontrarse con sus amigos se dirigía a esta calle "Vamos a tomar las onces", sus hermosos cafés y sitios de esparcimiento era los más llamado para reuniones de amigos, como fue el Café Automático, situado en la Avenida Jiménez con la carrera 5, el preferido por León de Greiff, en este lugar tuve la oportunidad de conocerlo y por su lenguaje interesarme en sus poesías bucólicas y con sabor bolombólico, como el maestro decía, frecuentemente mi vida bolombólica, también fue el sitio de disertaciones jurídicas, donde los abogados, letrados y hasta leguleyos iban a tomar tinto en las tardes; este bello sitio, fue borrado en pocas horas por una turba ignorante siguiendo las enseñanzas ya solicitadas por su líder que frecuentemente les dijo: "Si avanzo, seguidme. Si me detengo, empujadme. Si os traiciono, matadme. Si muero, vengadme".

Secuela trágica que en cinco días, la bella y muy histórica Capital de la Nueva Granada, Santafé de Bogotá, desapareciera y solo quedaran muros mostrando el paso sanguinario y destructor de su mismo pueblo.

Por Bernardo González Aristizabal

[Fuente: Prólogo del libro]

sábado, 28 de octubre de 2023

El Crimen de Abril - Rafael Galán Medellín

 

SINOPSIS:

Tal vez la única persona, en Colombia, que conoce profundamente el expediente por el asesinato del gran conductor de multitudes, doctor Jorge Eliécer Gaitán, es el doctor Rafael Galán Medellín, apoderado de la parte civil durante los últimos años del proceso. Desde el día 9 de abril de 1948, cuando Roa Sierra disparó contra la humanidad del caudillo, transcurrieron 30 años, hasta la extinción de la acción penal. ¿En que quedó el caso Gaitán? se pregunta el autor de la obra, EL CRIMEN DE ABRIL, y responde: “en nada. En legajos de cuadernos descoloridos”, pese a que como él mismo lo asegura, “hay indicios graves, testimonios y refrendaciones comprometedoras, personas que no fueron a la cárcel por obra y gracia de la justicia comprometida, ingenua o blanda”.

La obra se escribió con el mayor rigor científico, sin desviarse del expediente. Es éste, quizás, su mayor mérito. De otra parte, mucho se ha escrito sobre la vida de Gaitán, sus ideas políticas, su obra. Por primera vez se presenta a los lectores la realidad sobre el voluminoso expediente.
Rafael Galán Medellín, abogado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional (1944). Especializado en Ciencias Penales. Ha sido Alcalde Mayor de Tunja, Alcalde Especial de Fusagasugá, Personero Municipal de Girardot, Juez Penal del Circuito, Juez Superior, Conjuez del Tribunal Superior de Bogotá, Concejal de Girardot y Zipacón, profesor universitario, cofundador de la “Asociación de Abogados Penalistas Litigantes” ; condecorado por esta institución con la medalla al mérito; cofundador de la “Fundación de Amigos del Centro Jorge Eliécer Gaitán”. Fue representante de la parte civil en el proceso Gaitán como apoderado de Amparo Jaramillo de Gaitán, desde el 17 de febrero de 1973 hasta la finalización del mismo en marzo de 1978.

[Fuente: contraportada libro impreso]

lunes, 27 de febrero de 2023

Insulto: breve historia de la ofensa en Colombia - Juan Álvarez

SINOPSIS:

En tiempos en los que la ofensa cobra protagonismo en el discurso público y se asume como símbolo de la decadencia de nuestra sociedad, este ensayo nos recuerda que el insulto no es necesariamente una renuncia a la inteligencia, una expresión de la vulgaridad o el comodín de los débiles, sino una forma alternativa de ejercer el poder. Ofender y hacerse el ofendido han sido estrategias usadas para ganar elecciones, construir el sentimiento nacional y perpetuar o deslegitimar discursos.

Juan Álvarez se aleja de la ficción y entra en el archivo nacional para iniciar, con la linterna del insulto, un recorrido histórico que parte en los momentos previos a la Independencia, pasa por el 9 de abril de 1948 y termina en las secciones de comentarios que actualmente incendian las páginas web de los medios de comunicación.

[Fuente: contraportada libro impreso]

lunes, 26 de diciembre de 2022

La Calle 10 - Manuel Zapata Olivella


SINOPSIS:

Presentación

“¡Abajo la opresión! ¡Muera el mal gobierno! ¡Resistid a estos miserables verdugos!”, grita Mamatoco.

La calle 10 es un paseo turbulentísimo por la Bogotá de los años cuarenta. Es también el retrato de una ciudad que desapareció: atisbamos el paso del tranvía y las chicherías, vemos transitar las carretas y los mulos, e imaginamos las romerías atraídas por la iglesia de Santa Inés (demolida en 1957 por la ampliación de la carrera 10). Es, además, el intento de capturar el instante de hastío que enciende el fuego de una sublevación popular. Publicada en 1960, La calle 10 es la novela de Manuel Zapata Olivella que tiene su origen en la Bogotá en la que vivió su autor cuando estudiaba Medicina en la Universidad Nacional y en el ambiente de miseria e injusticia social que reinaba en esos años y que serían el caldo de cultivo de la descontrolada violencia que estalló el 9 de abril de 1948 tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Dividida en dos partes (“Semilla” y “Cosecha”), Zapata Olivella hace primero un descarnado diagnóstico de las precarias condiciones de vida de la gente del pueblo y luego describe la euforia, el desmadre y el amargo desenlace de la revolución que se inicia por el crimen contra uno de los suyos. No obstante, con audacia literaria, Zapata Olivella nunca se refiere explícitamente a la asonada histórica, la del Bogotazo; en la novela, la chispa que enciende definitivamente los ánimos es el asesinato de “Mamatoco”, un periodista (negro, expolicía, exboxeador), presuntamente asesinado por las denuncias contra el gobierno. En esta novela “Mamatoco” se pasea por la calle 10 con el poeta Tamayo, con quien editaba y vendía La Voz del Pueblo, el periódico donde consignaban esas denuncias; y es en esa misma calle del centro de Bogotá donde muere, asesinado a cuchilladas —lo que resulta muy simbólico, pues en realidad murió en 1943, también tasajeado, en el parque Santos Chocano en el barrio La Magdalena—. Ante su muerte, un personaje vocifera: “Este es un crimen político. Los de arriba han querido silenciar su voz, la voz del pueblo, pero solo hacen que su grito sea más potente. Este crimen llevará su acusación más allá de la calle 10. Aquí no se ha matado un hombre, se ha herido de muerte a un pueblo…” (y ya sabemos a qué resuenan estas palabras).

Ya en esta novela, en clave neorrealista, se insinúan las inquietudes que encausarían la obra múltiple de Zapata Olivella: la cultura popular, la desigualdad social, el mestizaje, el papel de la herencia afrodescendiente en la historia colombiana. Y es movido por estas preocupaciones que nos presenta la galería de personajes misérrimos que viven, sobreviven y mueren en la calle 10 (de uno dice: “Necesitaba un cajón para enterrar a su Saturnina. Ni siquiera pensó en comprarlo, había perdido el hábito de usar dinero”): el carretero, el estudiante de Medicina, la beata, la prostituta adolescente, el policía vergonzante, la ventera revolucionaria, los niños limosneros, el señorito, el desplazado, la vendedora de naranjas, la revendedora de huevos… Sin duda, esta reunión convulsa de personajes arquetípicos es una muestra valiosa de la obra de Manuel Zapata Olivella, de quien se celebran (en 2020) cien años de su nacimiento: nació el 17 de marzo —“el mes de las aguas”— de 1920 en Lorica (Córdoba). Además de médico, antropólogo y folclorista, escribió novelas —entre esas “Changó, el gran putas”, su obra cumbre— y cuentos, obras de teatro y artículos periodísticos, crónicas y ensayos sobre las más diversas materias; fundó y editó Letras Nacionales, una revista literaria que se publicó a lo largo de 20 años (1965-1985) y tuvo 46 números; hizo circular la música popular colombiana en todo el mundo; reflexionó como pocos sobre la herencia africana en América, y con fundamento afirmó que los legados negro e indígena constituían la esencia de la identidad colombiana y americana (y de ahí su trashumancia por toda América Latina, por Estados Unidos y por África misma).

Da la impresión que todo lo que podía suceder en la Bogotá de los años cuarenta ocurría en la calle 10, y Zapata Olivella se encarga de hacernos una viva descripción de esto. Pero que el lector no se extrañe si siente que está leyendo sobre la Colombia de hoy, pues prima la sensación de que las motivaciones de los personajes, sus demandas sociales y la urgencia por un cambio siguen perfectamente vigentes. En algún momento, en una estación de policía, un personaje se pregunta: “¿A nombre de qué principio los condenaban al hambre y a la miseria? ¿Por qué mataban a sus hijos?”. Es posible que el lector de La calle 10, al igual que el personaje, se lo pregunte hoy también.

Fredy Ordóñez

[Fuente: https://idartesencasa.gov.co/sites/default/files/libros_pdf/LAV_151_La_calle_10_BD.pdf]

viernes, 25 de noviembre de 2022

El día del odio - José Antonio Osorio Lizarazo


SINOPSIS:

Como ha sucedido con no pocos escritores a quienes «el tiempo perdona cuando escriben bien», la obra de Osorio Lizarazo se rescata a sí misma, por su propio valor, de un olvido absurdamente basado en razones extraliterarias.

Escritor de oficio y disciplina, Osorio Lizarazo constituye una figura sin cuyos defectos y cualidades queda incompleto el cuadro verdadero de la narrativa colombiana. Sus temas, siempre de índole social, se desenvuelven algunas veces en ese medio poco transitado por los novelistas latinoamericanos: el urbano.

En esta ocasión el escenario es Bogotá, en cuyo pueblo van incubándose los hechos del 9 de abril de 1948, día en que se resuelven en estadillo de violencia los sufrimientos acumulados durante años.

[Fuente: contraportada libro impreso]

EL DÍA DEL ODIO, PUBLICADA por el escritor bogotano José Antonio Osorio Lizarazo en Buenos Aires en 1952, es quizás la novela más conocida entre aquellas que se publicaron a raíz de la rebelión del 9 de Abril en los años inmediatamente posteriores a estos sucesos. Para muchos constituye uno de los textos literarios indispensables acerca de este evento, ya que se trata de una de las primeras representaciones literarias del Bogotazo. Esta cercanía a los hechos, simultáneamente virtud y limitación, le permite al lector contemporáneo de la novela acercarse a una de las interpretaciones que se le dieron a la figura de Jorge Eliécer Gaitán en su momento, así como al significado que tuvo su asesinato ocurrido el 9 de abril de 1948 en Bogotá, y la revuelta popular que le siguió. El día del odio, igualmente, es uno de los primeros textos pertenecientes a aquello que el crítico Hernando Téllez bautizó como la «Novela de la Violencia», subgénero novelístico que se desarrolló en Colombia aproximadamente entre 1951 y 1972. Es también uno de los textos más conocidos del subgénero de la «novela urbana» que se desarrolló en el país a partir de las primeras décadas del siglo XX, y en particular de aquel tipo de novela que se preocupó por narrar los conflictos en los que habían desembocado los procesos de modernización del país, de crecimiento urbano y de migración campesina.

[Fuente: https://www.amazon.com/-/es/Jos%C3%A9-Antonio-Osorio-Lizarazo-ebook/dp/B08F5JG834#:~:text=EL%20D%C3%8DA%20DEL%20ODIO%2C%20PUBLICADA,inmediatamente%20posteriores%20a%20estos%20sucesos.]

domingo, 29 de diciembre de 2019

Expedientes X Colombia - Esteban Cruz Niño


SINOPSIS:
Pocos conocen los Expedientes X colombianos: documentos secretos que registran hechos inusuales ocurridos en el país desde la Antigüedad. En este libro, Esteban Cruz los revela con el rigor periodístico que lo caracteriza para que los lectores saquen sus propias conclusiones al respecto.

Expedientes X Colombia expone al público la existencia de una pirámide prehispánica en Popayán, al monstruo que vive en las profundidades de la laguna de Tota y las conspiraciones que rodearon los asesinatos de Jorge Eliécer Gaitán y Rafael Uribe Uribe, entre otros misterios y crímenes históricos. También incluye documentos desclasificados del gobierno de Estados Unidos, nunca antes publicados, sobre ovnis y experimentos paranormales de la CIA en territorio colombiano.

"Sin tomar partido y exponiendo simplemente los hechos, Cruz pone de manifiesto una serie de hechos extraños e inexplicables sucedidos aquí, en este rincón del planeta, aunque a veces, por lo descabellados, puedan parecer historias sacadas de la mente de algún guionista hollywoodense dedicado a asustar e impresionar con todo tipo de artilugios narrativos".

Álvaro Vanegas
[Fuente: contraportada libro impreso]

Este país de locos - Francisco Celis Albán


SINOPSIS:
Pocas lecturas tan entretenidas como las crónicas periodísticas, y más aún si éstas recorren un país donde lo insólito se ha convertido en algo más bien corriente. Francisco Celis nos revela su talento para encontrar y narrar historias que ─retamos a comprobarlo─ no merecen la existencia efímera de un periódico; políticos, mentalistas, pintores, raperos, ex presidentes, amor a primera vista entre ciegos, pueblos en donde sus habitantes todavía se mueren de viejos, ocupan las páginas de este libro con la habilidad de un fogueado artesano de letras.
[Fuente: contraportada libro impreso]

sábado, 30 de noviembre de 2019

Sombras a Cincel - Personajes Típicos - Ernesto Vidales


SINOPSIS:

SOMBRAS A CINCEL DE PERSONAJES TIPICOS - Por Ernesto Vidales - Editorial Tipo-Prensa-Bogotá. Colombia.
El profesor Ernesto Vidales ha recogido en un volumen amorosamente trabajado, algunas sombras de personajes que poblaron el mundo del ayer, cuando Santa Fe de Bogotá se embozaba en una fina sonrisa y el tiempo parecía detenerse, fino cristal cernido, sin afán de llegar a ninguna parte. La antigua ciudad, noble y virreinal, acogió en su amplio seno maternal, una serie de personajes pintorescos, que hoy son sombras, memorias caídas para siempre en la clepsidra del olvido. El profesor Vidales, las ha rescatado piadosamente. Vuelven hasta nosotros tal como las conocimos en nuestra niñez, muchachos de provincia que llegábamos a Santa Fe de Bogotá con el ánimo de descifrar todos los enigmas de la cultura. Una obra piadosa en verdad, que debemos agradecer. Porque el pasado con sus sombras chinescas, sus funámbulos de cartón, sus personajes desgarrados, su heteróclita peregrinación de esperpentos, tiene un poder evocador punzante y nostálgico.

La Loca Margarita, Cuchuco, Valentina Sombrero, Tufí Aljure, Petronia, El Criollo, Violeta Jaramillo, Pomponio, La Carioca, Marciano, El Chivas, Chucho, El Bobo del Tranvía, El Artista Colombiano, el doctor Goyeneche y otros aparecen aquí en su propia salsa, con ribetes de humor sombrío, o ataviados con los cascabeles de la locura. Esta obra tiene, pues, el sentido de un testimonio. Escrita en prosa sencilla, sin arabescos literarios, ni complicadas filosofías, pero pletórica de humanidad, ya que esos seres que ahora vuelven del pasado, sintieron muy hondo su pobre naturaleza, su crispación y frustramiento. Bienvenida, en consecuencia, esta panorámica de vidas truncas, que pasaron cerca a nuestro destino y se hundieron en la nada irremediable.

[Fuente: Boletín Cultural y Bibliográfico – Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia]

jueves, 11 de abril de 2019

Mata mata Matallana - Fernando Iriarte Martínez


SINOPSIS:
Buenaventura Nepomuceno Matallana Matallana fue el más exitoso abogado de los acaudalados en la Bogotá de mediado del siglo veinte, hasta que resultó implicado en un sórdido crimen nunca antes conocido en la historia de la capital, por las características de su autor.

La investigación reveló un asesino en serie que venía actuando desde hacía décadas en total impunidad. Hubo conmoción social y ello se reflejó en la prensa. En menos de un mes aparecieron centenares de crónicas sobre el personaje y sobre el único caso que legalmente se le pudo comprobar. 
Bogotá era entonces una ciudad pequeña que parecía no haber salido del siglo diecinueve. En el continente se planeaba configurar una sociedad de naciones americanas, posteriormente la OEA, y en el mundo acababa de terminar la Segunda Guerra Mundial.

[Fuente: contraportada libro impreso]

Siervo sin tierra - Eduardo Caballero Calderón


SINOPSIS:
Este relato permite al lector observar, sin manto alguno, la realidad del campesino latinoamericano que condenado a la búsqueda de un patrimonio eternamente esquivo, se pierde cuerpo y alma en los extensos terrenos de su amo. Siervo sin tierra es también el reflejo del país político que durante mucho tiempo ha sido Colombia, donde los afectos partidistas son manipulados por aquellos que buscan en el campo mano de obra barata para la ciudad.

[Fuente: contraportada libro impreso]

viernes, 29 de diciembre de 2017

La invención del pasado - Miguel Torres


SINOPSIS:
En una Bogotá devastada por los hechos del 9 de abril, los Barbusse se empeñan en impedir que las ruinas que se han tomado la ciudad se instalen también en sus vidas. A punta del amor poderoso que sólo existe entre aquellos que se han escogido para formar una familia, este grupo de afortunados traman las rutinas felices de todos los días, mientras las sombras de las violencias van y vienen y a veces parecen darle tregua a la tranquila intimidad de la casa familiar, aunque sus habitantes sepan que nunca dejarán de acecharlos.
A modo de cierre de la trilogía sobre el 9 de abril, pero con la ambición de iluminar los años posteriores del país, Miguel Torres consigue en esta estremecedora novela intimista recrear un escenario derruido e intacto, en contraste con una familia que hace lo que puede para crecer en medio de las persecuciones políticas, los asesinatos, la lentitud de la justicia y la frustración de un país acorralado por el fracaso.
[Fuente: contraportada libro impreso]

miércoles, 23 de agosto de 2017

9 de abril de 1948 - Ricardo Arias Trujillo


SINOPSIS:

El 9 de abril de 1948 tiene un significado muy preciso para muchos colombianos, quienes, sin dificultad alguna, recuerdan que en ese día fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán. Incluso hay quienes categóricamente aseguran que esa fecha partió en dos la historia de Colombia. Sin duda, son menos numerosas las personas que identifican con la misma exactitud otros momentos claves de nuestra historia, aun de la más reciente. Que el recuerdo de la imagen viva de Gaitán siga presente en la mente de muchos colombianos cincuenta años después de su asesinato, constituye un verdadero desafío a nuestra increíble ausencia de memoria histórica.

[Fuente: contraportada libro impreso]

martes, 14 de marzo de 2017

El Cartucho - del Barrio Santa Inés al Callejón de la Muerte - Alcaldía Mayor de Bogotá y Secretaría Distrital de Integración Social


SINOPSIS:
En estos días de celebración bicentenaria, el ejercicio social e institucional de hacer memoria está al orden del día, no sólo por las múltiples jornadas previstas para conmemorar esta fecha nacional, sino por la oportunidad que ello significa para revisar el pasado con una visión de futuro.

Todos y todas nos encontramos empeñados y empeñadas en afianzar la ciudad de derechos, y una de las más importantes herramientas de esta construcción es la memoria, no sólo histórica o urbana sino también humana.

Por ello, el ejercicio que significó la elaboración del presente libro, fue una labor que requirió el necesario reconocimiento de voces (testimonios e historias) que recrean la Historia de lo que significó para la ciudad el Barrio Santa Inés y su evolución hasta convertirse en lo que la misma ciudad llamó: El Cartucho.

No pretendemos con este trabajo brindar una cátedra de historia, sino presentar un coro de voces, integradas en el relato de una serie de acontecimientos que nos condujeron a que en términos de patrimonio (urbano, cultural y social) la ciudad experimentara la lamentable pérdida del barrio Santa Inés.

Quisiéramos si, indagar y profundizar en torno a aquellos aspectos que ligados a la condición humana fueron aflorando en las duras y grises calles del El Cartucho. Las reflexiones que de allí emergen, son esenciales no sólo para no olvidar, sino para evidenciar que las secuelas que todo ello arrojó siguen latentes.

Sin duda, la historia humana de El Cartucho deja muchos aprendizajes e institucionalmente nos obliga a indagar y a continuar profundizando en sus raíces y expresiones contemporáneas; por ello y en conjugación con nuevas lecturas del fenómeno de la habitabilidad de calle, nos dimos a la tarea de reformular nuestro quehacer institucional en esta materia para adecuar las respuestas que la ciudad debe contemplar al respecto. Tras lo sucedido en El Cartucho, Bogotá cuenta con nuevas generaciones de habitantes de calle que plantean nuevos y más complejos retos que requieren ser abordados a través del Modelo Distrital de Atención de la Habitabilidad de Calle, teniendo como marco la Gestión Social Integral.

Finalmente, queremos hacer un alto en el camino y recordar a las miles de personas que por variadas circunstancias de la existencia humana dejaron su vida en este emblemático sector de la ciudad. Por Mercedes del Carmen Hernández - Secretaria de Integración Social


miércoles, 8 de febrero de 2017

Bogotá, de la devastación a la esperanza - Alfredo Iriarte Núñez, Alberto Saldarriaga Roa, Pedro Gómez y Cía. S.A., Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá

SINOPSIS: DEVASTACIÓN O ESPERANZA EN BOGOTÁ

La demolición es el infarto que mata instantáneamente. Es la trombosis que liquida la existencia en minutos y aún en segundos. El deterioro urbano es el cáncer que mata la ciudad con lentitud exasperante.

Esta es la concepción del historiador y periodista Alfredo Iriarte contenida dentro del libro Bogotá, de la devastación a la esperanza, producido por la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá y Pedro Gómez y Compañía.
El libro es una remembranza del patrimonio arquitectónico e histórico que perdió la ciudad, de lo que todavía se puede rescatar y de lo que se está haciendo por la arquitectura de la capital.
Según Iriarte, el libro quiere mostrarles a las futuras generaciones y a las actuales, las dos caras de la moneda: cuáles son los actos más notorios y deplorables de vandalismo arquitectónico que se han cometido en Bogotá y cuáles son las zonas bellas y notables de la ciudad que se han dejado deteriorar.
La segunda parte del libro, la esperanza, es la parte positiva porque así como se han cometido atrocidades se han hecho cosas muy notables como la restauración de la Quinta de Bolívar o del mismo teatro Jorge Eliécer Gaitán, señaló.
Esta publicación además exhibe el archivo fotográfico de la Sociedad de Mejoras y Ornato de la Bogotá clásica junto con las fotos contemporáneas de la ciudad para enfatizar los cambios en la imagen de la capital.
Esta es la única ciudad del mundo que huye de su propio centro. Se critica a la gente porque abandona el centro pero nadie se percata de que lo hacen por la inseguridad atroz y el deterioro horrible de este sector, agregó.
De acuerdo con Juan Luis moreno, de la Sociedad de Mejoras y Ornato, la memoria de la ciudad ha perdido mucho y hay todavía mucho deteriorándose, especialmente grandes sectores como Teusaquillo y La Soledad.
No obstante hay también grandes esfuerzos del Estado para recuperar ciertos monumentos y para construir nuevas edificaciones además del trabajo comunitario de algunas zonas preocupadas por su patrimonio, comentó Moreno.
La gran lección que puede dejar este libro es que en lugar de seguir conquistando la ciudad avanzando sobre la sabana, lo primero es reconocer las hectáreas del centro de la ciudad y revitalizar toda la infraestructura y el rico patrimonio abandonado que posee, concluyó.
Por NULLVALUE - 4 de diciembre de 1997

TODO TIEMPO PASADO...

Por MARIA MERCEDES CARRANZA

Es igual: así lo prueba un interesantísimo libro sobre la destrucción del patrimonio arquitectónico de Bogotá.

Bogotá, de la devastación a la esperanza. Textos de Alfredo Iriarte; investigación de Alberto Saldarriaga, Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá y Organización Pedro Gómez Bogotá.

Pensar que Bogotá pudo haber sido una ciudad hermosa, como La Habana o Cartagena, si no, no hubiera tenido tanto gobernante irresponsable, ignorante o importaculista!

Tal cosa es lo primero que le pasa por la cabeza al lector que se interesa por este libro. Realizado por expertos conocedores de la ciudad Alfredo Iriarte de su historia y Alberto Saldarriaga de su arquitectura─ está dividido en tres partes: la devastación de la arquitectura religiosa de la colonia y de la república, el deterioro de inmuebles y monumentos notables y, por último, la esperanza que representan las restauraciones y recuperaciones, esperanza que es más bien optimismo pues tales obras no son nada frente a la destrucción de lo mejor y más numeroso de ese patrimonio.
Da rabia pasar y pasar las páginas con las láminas y fotos de las grandes construcciones religiosas coloniales que han desaparecido, en total 10 entre conventos, iglesias, templos y ermitas: el Humilladero, Santa Inés, Santo Domingo, Las Nieves, San Francisco, San Agustín, El Carmen, Santa Clara, San Juan de Dios y Los Capuchinos. Pero lo más sorprendente es que mucho de ese vandalismo se produjo por iniciativa de gobernantes que el país reconoce como grandes figuras de la política y la cultura.

¿Cómo entender, por ejemplo, que el convento de Santo Domingo (donde se construyó después el adefesio del Murillo Toro) fue demolido siendo presidente de la República Eduardo Santos y su ministro de Educación Germán Arciniegas? Aquello que quedó en pie, a pesar de los gobernantes, se lo llevó el 9 de abril del 48, especialmente lo mejor de la arquitectura republicana, ubicada a lo largo de la carrera séptima.

Y el deterioro: la Avenida Caracas, la Terraza Pasteur, el Cementerio Central... ¿por qué se olvidaría el investigador de la Avenida de Chile? Frente a esto hay, sí, algunos ejemplos de restauración y de recuperación, especialmente en el barrio de La Candelaria. El libro sólo habla de monumentos y construcciones de envergadura, pero ¿y las casas? ¿Y el espacio público? El lector advierte, gracias a las ilustraciones, que también ha sido destruida la concepción urbana de las diferentes épocas, para satisfacer la rapacidad de propietarios y constructores, con la complicidad de los funcionarios públicos. Y la cosa sigue igual: sin ir más lejos, la semana pasada se dio la noticia de que la alcaldesa de Santa Fe autorizó la demolición de un hermoso edificio republicano, conocido como el Centro Nacional de Higiene. Y ¿a quién le importa?


El río que corre - Una historia del río San Francisco y la Avenida Jiménez - Jimena Montaña Cuéllar y Celia Armenteras Buades

SINOPSIS:  ¿Cómo era el pasado acuífero de la Avenida Jiménez de Bogotá?

'El río que corre', investigación de Jimena Montaña, trata la historia del afluente San Francisco.

Cuando los españoles llegaron a la sabana de Bogotá encontraron un gran espejo plateado, gracias a la riqueza acuífera de la zona; pero además, hermosos cultivos de maíz que, mientras se secaban, brillaban con el ocaso del sol.
Dos de los principales afluentes de la zona eran los ríos San Agustín y San Francisco, sobre los que se erige la ciudad, como lo cuenta la investigadora Jimena Montaña Cuéllar. Ella es la autora de 'El río que corre: una historia del río San Francisco y la Avenida Jiménez', que publicó con el apoyo de la Fundación de Amigos de Bogotá. Montaña contó con el apoyo de Celia Armenteras Buades, quien realizó la coordinación editorial del proyecto.

Narra Montaña que el río San Francisco se llamaba originalmente ‘Vicachá’, que en lengua muisca traduce “resplandor de la noche”. En días de luna llena, la luz lo convertía en un gran hilo de plata que atravesaba la sabana.

“Esta es una historia de ese río, el núcleo central de la ciudad, que dio paso luego al ideal de la modernidad, que fue llamado la Avenida Jiménez de Quesada”, anota.

De los 18 puentes que se llegaron a construir sobre el San Francisco, para conectar la ciudad con las zonas aledañas hacia el norte, el transcurrir de los años solo permitió conservar uno: el Colón, diagonal a la iglesia de Las Aguas. Su hallazgo en 2003 se dio durante una adecuación de tuberías en esa zona.
Montaña explica que al pasar los años, el río comenzó a contaminarse, lo que obligó a canalizarlo. A propósito, la autora recuerda una colorida anécdota que acostumbraban a relatar los bogotanos a principios del siglo XX.

“Cuando se hablaba en esa época de ríos famosos, como el Sena (París) y el Támesis (Londres), los bogotanos solían decir con humor que también tenían un río que atravesaba la ciudad de oriente a occidente. Entonces, alguien preguntó: ‘¿Y es navegable?’. A lo que la gente –con fino humor cachaco– contestaba: ‘Sí, claro, por él suben los vapores’. Porque al mediodía, cuando calentaba el sol, subían los olores más terribles de lo que ya se consideraba una cloaca”, anota Montaña.

Y ocurrió porque el San Francisco no solo surtió de agua a los principales acueductos de entonces, sino que ayudaba a mover los molinos y abastecía a las fábricas incipientes, que a su alrededor se ubicaron en el siglo XIX. Entre esas, las curtiembres que ayudaron a su contaminación.

El puente principal del río estaba situado en el famoso cruce de la carrera 7.ª con la Jiménez. “El puente de los franciscanos conectaba las dos ciudades: el núcleo fundacional de la plaza de Bolívar y la plaza más importante que le seguía, que era la de Las Hierbas, hoy el parque Santander. Cuando se canaliza el río, se tumba ese puente”, explica Montaña.

De esta manera se dio paso a la Avenida Jiménez, que curiosamente es la única que sigue el curso del río y que no se ajustó al diseño de cuadrícula, con calles rectas, sobre las que se fue desarrollando la capital de la República.

“La Jiménez sigue el curso caprichoso del río, al que van a responder los arquitectos a lo largo del tiempo, haciendo las fachadas de los edificios curvos. Una característica que sigue hasta perderse en esa otra plaza importante, la de San Victorino, que era la entrada de occidente, cuando ya el río se junta con el San Agustín y se pierde en las profundidades hasta el río Bogotá”, anota la autora.
De esta manera, agrega, la avenida Jiménez, con todos sus procesos, “logra hacer carne todos los ideales de prosperidad, de riqueza, de futuro y se convierte en el centro de la ciudad, hasta pasados los años 60, cuando la ciudad ya se desplaza hasta el centro internacional”.

La autora lleva más de 20 años estudiando el desarrollo urbano capitalino: “Este es un homenaje a esa ciudad que negó y sigue negando sus acuíferos, es un homenaje a los cerros, es un homenaje al patrimonio, a los ideales; es un intento por reconstruir esa historia que siempre hemos negado. Vivimos en el país del olvido, y eso se manifiesta en la permanente destrucción de las ciudades”, concluye.

Por CARLOS RESTREPO - CULTURA Y ENTRETENIMIENTO